lunes, 2 de febrero de 2026

TAJOS DE ALHAMA - RÍO ALHAMA - PANTANETA

DATOS TECNICOS:
Distancia: 12, 77 km. Dificultad: Baja Desnivel Positivo 184 m. Ruta: Circular. DESPCRICIÓN
Bonita y sencilla ruta que parte desde la preciosa localidad de Alhama de Granada, y que recorre los tajos que la bordean. El sendero está perfectamente señalizado y no hay lugar a pérdida. Preciosas vistas tanto de alhama, como de los tajos o el humedal. Perfecta para hacer en familia o amigos. Los Tajos de Alhama de Granada son unos de los parajes naturales más impresionantes de la provincia de Granada, declarado Monumento Natural. El casco antiguo de Alhama se encuentra colgado sobre las verticales paredes del profundo cañón que ha trazado el río. Una ruta circular permite descender a los Tajos desde el pueblo y después recorrerlos desde el borde superior, con unas vistas de vértigo del río en el fondo de la garganta y del pueblo colgado sobre el tajo. La ruta también recorre algunas calles del casco histórico de Alhama de Granda, uno de los pueblos más bonitos de Granada. Al ser una ruta circular la puedes iniciar en Alhama de Granada o en la Pantaneta. El recorrido que aquí traemos se inicia en la Pantaneta pues después teníamos intención de comer en el restaurante El Ventorro que está junto a ella. Hay amplio aparcamiento también para vehículos grandes como autocaravanas. Coordenadas GPS: 36.9845, -3.98331. En otras ocasiones lo hemos hecho desde el pueblo, comenzando en la Plaza de la Constitución. No dejes de asomarte a la Pantaneta y observar la avifauna que hay en este humedal. Toma un pequeño tramo de carretera hacia la pared del embalse y desvíate por el carril que sale a la derecha justo donde está la pared de la presa. Este carril va paralelo al río Alhama hasta que lo cruza por un puente de madera. Cuando se cruza se inicia el sendero que va por el fondo de los Tajos. El paraje es una maravilla y guarda algún pequeño tesoro, como la Ermita de los Ángeles, situada en una cueva excavada en la roca.
ANECDOTAS Cuando llegamos casi al final de la ruta, teníamos dos opciones, de seguir. Una sencilla y otra por las escaleras del diablo, que son unos pequeños escalones tallados en la roca, que tienen su encanto, pero que pocos lo subieron. Fue bonito subirlos. Como casi siempre hicimos una parada para comer algo y reponer fuerzas, y era casi inevitable que alguien se olvidara del bastón, por no perder la costumbre, a si que alguno se lo dejo olvidado. Más adelante casi a mitad del recorrido nos encontramos con un corazón de peluche depositado en un arbusto al lado del camino, el corazón rojo con un te quiero bordado. Cuando finalizamos la ruta y llegamos a Alhama tuvimos tiempo de tomar algún aperitivo o comer cada cual lo que mejor quisiera. Entramos a un bar del centro u nos tomamos unas tapas geniales, como asía bastante fresquito nos pusieron de primera tapa un cuenco con puchero calentito que nos sentó de maravilla, y después lo que cada cual pidiera. Nos sorprendió que en la terraza del bar había varios gatos y uno de ellos tenía media oreja y otro la cola partida.

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